jueves, 19 de noviembre de 2009

LA HISTORIA DE KATOR

Kator era un joven tigre. Tenía una hermosa piel amarilla con rayas negras. Sus patas eran tan grandes como las ramas de un árbol pequeño, y su cola era suave y silvante. Sus ojos eran amarillos y fieros, incluso para un tigre. Tenía una lengua rosada y áspera, la cual se veía detrás de sus blancos dientes cuando rugía.

Kator habitaba con su madre una cueva rocosa situada en una colina. Allí dormía en su cama de hojas secas y crujientes. Cuando era muy pequeño, le gustaba estarse tumbado en ella todo el día, se divertía estirando sus largas patas y sacando las uñas, que quedaban ocultas por la piel de sus garras.
Al ir creciendo, la madre comenzó a sacarlo de la cueva para que hiciera ejercicio. Entonces hacía piruetas y daba saltos mortales, tiraba ramas al aire y rasgaba las hojas con sus afiladas uñas. Daba golpes traviesos con sus patas delanteras y zarpazos, jugando a las piedras y sombras.

Así vivía Kator mientras iba creciendo. Día tra día, al mismo tiempo que jugaba fuera de casa, se iba sintiendo más fuerte.

Pasaron muchos meses. Cierto día, Kator se aventuró a salir solo. Afiló sus uñas en un gran árbol. Golpeó, jugando, todas las cosas que encontraba en su camino. Era divetido aplastarlas de un solo manotazo. Por donde iba, las otras criaturas del bosque escapaban dando chillidos medrosos. Esto era muy emocionante. ¡Qué fuete y poderoso se sentía!
Aquella tarde regresó a casa y contó a su madre todo lo que había hecho.

- Soy un tigre grande y fuerte, ¿no es verdad?
- Eres un tigre pequeño muy fuerte. Pero ahora debes dormir-dijo la madre-. Y ablandó su cama de hojas, le limpió tiernamente con su lengua grande y roja y ronroneó para él hasta que se hubo dormido.

Cada día que pasaba, Kator iba alejándose un poco más de su casa. Todos los días afilaba sus garras, y cada uno de ellos se atrevía a asustar a animales mayores. Y diariamente volvía junto a su madre y le decía como antes:

- Mamá, soy un tigre grande y fuerte, ¿no es verdad?

Y todas las noches le repatía su madre:

- Eres un tigre pequeño muy fuerte.

Después, le lavaba con su gran lengua roja, ablandaba su cama de hojas y le ronroneaba suavemente hasta que se dormía..............................


                                       MAÑANA MAS

2 comentarios:

  1. Qué gusto encontrar este cuento. Siempre me acuerdo de él y ha pasado mucho tiempo desde que lo leí por primera vez. Gracias por subirlo!

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  2. Tan sólo por tu comentrario ya mereció la pena subirlo. A mi también me gusta mucho, me lo leía mi padre y ya hace 9 años que falleció. Gracias y un saludo jimmyk

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